
Por eso, decidí probar con un bestseller de la pequeña pantalla. Dan miedo porque los ve mucha gente y a ti te da un montón de pereza; como Aguila Roja o Cuéntame cómo pasó para entendernos. Pues salvando las distancias eso me pasaba con Mujeres Desesperadas. Demasiado mujer rica paseando sus excentricidades por el típico barrio residencial lleno de tonos pastel.

Estoy llegando a la mitad de la segunda temporada así que para muchos y muchas seré un baby como cuando alguien me decía a mí hace un año "Bua tío, acaban de encontrar una escotilla". Pero tengo que decir que, sin borrar el recuerdo de Perdidos (qué frases más frikis me salen a veces, al menos no me levanté a las 6 de la mañana para ver la desastrosa emisión de Cuatro). Mujeres Desesperadas funciona. A los que recién hayáis terminado la sexta temporada no os digo nada pero a esos que ven con pereza esta serie os aconsejo que os lancéis, al menos a probar con el episodio 1.
¿Me pasará lo mismo con Los Soprano? Sí... ya sé que es buenísima...